No me lo creo.

Hace cinco años sufría, lloraba y pataleaba al verme sólo entre cuatro paredes, sólo ante una nueva vida, sólo ante lo desconocido. Ese sufrimiento iba a cambiar mi vida, lo sabía, y el cambio me aterraba. Terror. Mucho terror. Lo positivo del cambio para mí no tenía importancia entonces.

Todos los caminos traen cosas buenas y malas, pero de aquella aprendí a encontrar un santuario en un lugar hostil. Y lo hostil se tornó acogedor. Y lo acogedor, una vida. Y esa vida, mi vida.

Ahora siento que he olvidado todo lo aprendido, y seguiré olvidando cosas. Cada vez más vago, cada vez más perezoso, cada vez más inútil y lo peor de todo, cada vez más desarraigado. Sentir la no pertenencia a ningún lugar a veces puede llegar a ser desesperante. A pesar de que hay gente que se esfuerza en que uno se sienta como en casa, hay cosas que no se pueden fingir ni esconder.

Sigo pensando que estoy en transición, me cuesta creer que mi vida va a seguir así por mucho tiempo.

Y ojo! Que sigo siendo positivo, si no fuera positivo, no estaría escribiendo cosas aquí. Esto es un mero trámite para ordenar mis pensamientos.

Sigo buscando mi próximo sueño, que a la vez es mi próxima vida.

Sin embargo, una cosa tengo bien clara, soy bastante conformista, pero no quiero vivir ni dos horas llamando a puertas que no se van a abrir, o se van a abrir a regañadientes. Antes que eso, prefiero mil vendimias y dos mil podas en verde.

Mi sueño, mi vida, me espera en algún sitio.

Aquí, allá o acuyá...

Todo lo que se ha escrito bajo el nombre de este blog hasta la fecha ha sido suprimido.

No queda nada.

Porque ya nada es como antes.

¿Cómo es ahora? Hace tiempo que lo desconozco. Podríamos definir este período como un "estancamiento" general, un período de entre-guerras, de transición quizá. Sin embargo, ¿transición hacia qué? ¿transición cuándo? ¿transición, en serio?

A veces ciertos períodos de transición se antojan eternos, tanto es así que nos preguntamos si realmente se está produciendo una transición o no. Por eso, opté por "estancamiento", y mejor utilizar el término peyorativo dado que de lo contrario me llevaría más disgusto que sorpresa al toparme con la realidad más cruda. Y ojo, no es negatividad, es prudencia.

Otro factor que fomenta la sensación de estancamiento es la impresión de que todo cambia y evoluciona menos uno mismo. No sólo eso, sino también la sensación de haber vuelto por el mismo camino que emprendí hace muchos años, de modo que ahora todo parezca un sueño.

Un sueño de viajes, un sueño de felicidad, un sueño de amores, un sueño de imágenes y paisajes inolvidables. Nunca se valoraría lo bonito de los sueños, si en ellos no hubiera estrés, incertidumbre, rupturas, llantos, etc. Sin embargo, este sueño-lustro, este sueño de sueños y de pesadillas en el que el mundo parecía pequeño a mis pies, ha llegado a su fin.

Intenté permanecer dormido, intenté prolongar el letargo lo máximo posible, pero la realidad azotó repetidamente y todo aquello que no hice mientras dormía trajo sus respectivas consecuencias, y esta vez a cuentagotas. Una lagrimita se me escapa cuando pienso que todo esto era previsible y que podía haberlo evitado.

No obstante, sé que todas las decisiones que he tomado han sido movidas por los demás, por hacer feliz a las personas que había a mi alrededor, tanto que a mí me ha llegado a perjudicar hasta tal punto que probablemente haya sacrificado mi sueño por satisfacer a otros, o simplemente evitarles más preocupaciones. Mi conciencia está tranquila, pero mi alma, ciertamente resentida, busca en vano la recompensa a tal sacrificio y sin quererlo, me obligo a mí mismo a pensar en la suerte como si de algo divino se tratara, como si existiera.

No me suele gustar la palabra suerte, intento evitarla siempre que puedo. Normalmente cuando la utilizo, es para referirme a un estado de cosas que es inherente a mí, cosas que están ahí siempre y no han cambiado. Por ejemplo: Tengo la suerte de tener la familia que tengo. Sin embargo, no me gusta decir que tengo buena o mala suerte, porque es una falacia. Y aunque no fuera una falacia, sería algo en contra de mis principios: No me gusta pensar que mi vida está escrita, no me gusta pensar que hay un elemento imperceptible que determina si soy afortunado o no.

Sólo quiero un camino, quiero cambiar el nombre del blog y convertirlo en algo temático, algo interesante de leer, algo que tenga continuidad.

Quiero que mi blog persiga un nuevo objetivo, quiero vivir otro sueño.

En realidad ya estoy persiguiendo algo, y aunque no persiga algo concreto, sé que mi objetivo es salir del estancamiento, es vivir otro sueño de sueños, es no despertar, es escapar de ti, es...

Es probablemente esconder mis pensamientos tras una secuencia simple de acordes de guitarra...

...pero hasta eso parece un sueño inalcanzable.

Whatever...


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